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By Robert A. Heinlein

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Fuentes: Conversacion y gramática

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Cartas desde la tierra

“Una serie de inflamables ensayos anti religiosos escritos por Mark Twain en sus últimos años serán publicados por primera vez el 21 de septiembre. Retenidas por su hija desde 1939 […] las piezas, de estilo humorístico pero con un venenoso punto de vista, fueron reunidas en un volumen titulado Cartas desde los angeles Tierra.

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Laboratorio —llamó—, vamos a empezar. ¡Dense prisa! Reconocí la voz del hombre que había irrumpido en la habitación. —¿A quién utilizaremos? —preguntó. —Al primer voluntario. —¿Entonces, el artefacto más pequeño? —preguntó la voz en son de duda. —Eso es. Tráiganlo. Hice ademán de dirigirme a la puerta. El Patrón rezongó: —¿Adonde vas? —Me marcho —respondí en el mismo tono—. No quiero tomar parte en esto. Él me agarró del brazo y me hizo dar la vuelta. —No, no te vas. Tú conoces a esas criaturas; tu consejo puede sernos de utilidad.

Pero qué hay del Presidente? ¿Ha tenido...? Doris se precipitó en la sala. —¡Oh, está usted aquí! —dijo, dirigiéndose a Davidson—. Le ordené que se quedase en la cama. Tienen que llevarle ahora mismo al hospital. La ambulancia hace diez minutos que espera. Él se levantó, sonrió y le dio un pellizco con su mano sana. —La fiesta no puede empezar si yo no estoy allí. —¡Vamos, dése prisa! —Ya voy. Yo le grité: —¡Pero dime, hombre! ¿Qué hay del Presidente? Davidson me miró por encima del hombro. —Ah, el Presidente.

Me pasaría la vida dándoles muerte, hasta no dejar ni uno. El temblor volvió a apoderarse de mí. El Patrón me observaba. —Toma —me dijo, y me alargó su pistola. Aquello me sorprendió. Yo estaba desarmado, pues al levantarme del lecho no me dieron ningún arma. La tomé, pero le miré interrogativamente. —¿Para qué me la da? —Quieres matarle. Si así lo deseas, hazlo. Ahora mismo. —¿Cómo? Pero, Patrón, usted dijo que lo necesitaba con fines de estudio. —Así es, en efecto. Pero si tú crees que tienes que matarlo, mátalo.

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